El viaje de la EM

La EM es diferente para cada persona

Cuando la gente piensa en la Esclerosis Múltiple (EM), normalmente piensa en la EM Remitente Recurrente (EMRR), pero es importante saber que la EM puede presentar diferentes fases o estadios en función de la evolución de la enfermedad. Dentro de estos estadios se encuentra la EM Secundaria Progresiva (EMSP). Con el paso del tiempo, algunas personas ini­cialmente diagnosticadas con EMRR observan cómo su enfermedad progresa de forma independiente a los brotes hacia la forma EMSP.

Para entender la EM hay que empezar por el principio

Existen varias fases dentro de la EM

Aproximadamente 2,3 millones de personas en todo el mundo tienen EM. De ellas aproximadamente 350.000 personas tienen EMSP. Sin embargo, la EM presenta unos síntomas y evolución diferentes en cada paciente.

Existen diferentes patrones para las diferentes fases de la EM
Imagen tabla del tiempo de evolución de la EM

EMRR y EMSP: ¿En qué se diferencian?

Tanto la EMRR como la EMSP son diferentes fases o estadios de la enfermedad. Se diagnostica una u otra en función de la evolución de los síntomas que presenta cada persona. Estos síntomas pueden evolucionar a un ritmo diferente a lo largo del tiempo.

La EMRR puede progresar a EMSP

El término "progresión de la enfermedad" en la EM se utiliza para describir un cambio gradual de EMRR a EMSP. Este cambio se produce de forma lenta, a lo largo de varios años, periodo durante el cual ambas formas se solapan durante un tiempo.

Más del 50% de los pacientes con EMRR acabarán desarrollando EMSP dentro de los 15-20 años posteriores al inicio de la enfermedad.

En las personas con EMRR que desarrollan EMSP, la gravedad y frecuencia de los brotes disminuye o desaparece, mientras que el nivel de discapacidad aumenta con el tiempo.

Icono del calendario de la progresión

¿Qué sucede dentro del sistema nervioso cuando la EM progresa?

La progresión de la EM es un proceso complejo durante el que se producen cambios en el sistema nervioso central (SNC).

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La EM afecta al SNC que está formado por el cerebro y la médula espinal. El sistema nervioso está compuesto por neuronas que envían señales a todo el cuerpo. Estas señales controlan numerosas funciones motoras y cognitivas.

Icono del cerebro y la médula espinal
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La EM se considera una enfermedad autoinmune en la que las células de defensa del cuerpo (los glóbulos blancos o linfocitos del sistema inmune) atacan por error la capa que recubre a las neuronas (llamada mielina) y a las propias neuronas (concretamente la parte recubierta por la mielina denominada axón).

Icono del nervio
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Cuando los glóbulos blancos atacan el tejido nervioso sano se genera inflamación que afecta a la mielina y deja a los axones expuestos y sin protección.

Icono del nervio
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Cuando la mielina es dañada por la inflamación en una zona crítica del sistema nervioso, es posible que se produzca un brote, el cual puede durar desde un día hasta varios meses, en función del tiempo que el sistema nervioso tarde en reparar el daño.

Icono del nervio
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A medida que la EM progresa, las neuronas quedarán cada vez más expuestas y habrá menos mielina. Así, cada vez quedarán menos neuronas y mielina que puedan inflamarse y causar un brote, pero sin la mielina las neuronas expuestas no funcionan adecuadamente y pueden comenzar a degenerarse en un proceso llamado "neurodegeneración".

Icono del nervio
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La neurodegeneración puede hacer que los síntomas de enfermedad pasen a ser continuos y/o que aparezcan síntomas nuevos que permanecen y progresan, pasando la enfermedad a la forma de EMSP.

Icono del nervio

Escucha a tu cuerpo

La progresión de los síntomas o la aparición de síntomas nuevos provocada por la neurodegeneración puede dar lugar una mayor discapacidad. Algunos de los síntomas que pueden empeorar incluyen un aumento de la fatiga, mayor dificultad para concentrarse, mayor dificultad para caminar, un aumento de las caídas, etc.

Aunque no es fácil pensar que tu EM puede estar cambiando a EMSP, es importante que no esperes para actuar. Hacer una evaluación general del estado de tu EM a día de hoy y hablar con tu médico de los cambios que estés notando puede ayudarte a adaptarte mejor a los nuevos retos.